Actividades de integración.
Estas actividades pueden ser realizadas al final de la clase, con el fin de repasar la clase y además fortlacer los lazos de amistad entre los niños.
QUEJÁNDOSE Y ENCONTRANDO: Los niños se esparcirán
alrededor de un área designada. Un niño será el buscador y los demás
niños se esconderán y harán un sonido quejoso, corto, y en ocasiones,
para dar idea de donde pudieran estar escondidos. Cuando se encuentre a
un niño, éste se unirá al buscador (o buscadores) para encontrar a los
demás niños según se sigan quejando. Anime a los niños a escuchar la
historia de hoy para saber quién estaba quejándose en la lección
bíblica.
RELEVO DE SANDALIAS: Divida a los niños en dos
equipos. Todos los niños se quitarán los zapatos y sandalias y los
pondrán (regados) en una pila al final del salón. Todos los niños
correrán a la pila a la vez y buscarán sus propios zapatos y se los
pondrán, corriendo nuevamente pero esta vez hacia el sitio de donde
salió su equipo. Coteje qué equipo puede encontrar y ponerse sus zapatos
en el menor tiempo posible.
GUIANDO OVEJAS: (Debe tener un silbato.)
Los niños pueden formar 2 o más filas (dependiendo del tamaño de la
clase.) Deberán aguantarse unos a los otros por la cintura y seguir al
líder de ovejas por todos los sitios que vaya. Cuando suene el silbato,
el primer líder de ovejas correrá al final de la fila y se agarrará a la
cintura del niño que esté alfrente de él/ella. El grupo seguirá al
nuevo líder de ovejas hasta que el silbato suene otra vez. Continúe
jugando hasta que se termine el tiempo designado, o mejor aún, hasta que
todos los niños hayan llegado a ser líder de ovejas.
CAMBIANDO ZAPATOS: La maestra puede tener muchos
recortes de contornos de zapatos alrededor del salón. Cada zapato tendrá
una palabra del versículo bíblico de hoy. Los niños buscarán los
zapatos y organizarán las palabras para formar el versículo. Le pegarán
atrás una cinta adhesiva y completarán el versículo bíblico en una
cartulina que tendrá una zarza ardiendo en la parte superior. Luego la
maestra hará que los niños miren hacia la pared (de espalda a la
cartulina) mientras ella cambia los zapatos de lugar, dándole una nueva
oportunidad a los niños de organizar los zapatos para que el versículo
pueda leerse correctamente. Puede repetirse la actividad.
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